domingo, 18 de septiembre de 2011

JULIO GRONDONA DE FIESTA

LOS 80 DE DON JULIO - El presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, cumple, convaleciente, 80 años. Polémico y más que nunca cuestionado, el titular del fútbol sigue conduciendo con mano de hierro y resiste el embate de quienes quieren desplazarlo.

Hace diez años, Julio Grondona se vanagloriaba y jerarquizaba con una comparación de su autoría: “Llevo tanto tiempo al frente de la AFA como el Papa en la Iglesia”. El parangón tenía cierta verosimilitud, ya que Juan Pablo II había sido elegido por los cardenales en 1978, un año antes de que él asumiera en la institución de la calle Viamonte 1366 como sucesor de Alfredo Cantilo.



“A mí me eligieron los clubes, no el almirante (Alberto) Lacoste”, se defendió de quienes lo señalaban como un instrumento del gobierno militar que por entonces encabezaba Jorge Rafael Videla. El 16 de abril de 1979 comenzó el mandato que le otorgaron por unanimidad 35 asambleístas, renovado sucesivamente mediante siete reelecciones y hoy, 18 de septiembre, cumple 80 años de vida.



La única vez que alguien se opuso, fue penoso. En 1995, el fallecido árbitro Teodoro Nitti presentó una candidatura que sólo cosechó un voto.



A los 80 años, consumió las dos terceras partes de su vida siendo presidente. A los 24 años, junto con un grupo de amigos, fundó Arsenal de Sarandí. Dejó esa entidad para dirigir Independiente entre 1976 y 1979, paso previo a su llegada a la AFA, en la que ya había ingresado en 1978 como secretario de Finanzas y Hacienda.



Su trayectoria le hizo ganar un lugar en la FIFA, donde ocupa una de las vicepresidencias desde 1988 y está a cargo de la Comisión de Finanzas, en la que se administra un presupuesto y un volumen de negocios superior a los mil millones de dólares. Por algo la FIFA es conocida como la industria sin humo más lucrativa del continente.



Más larga que en la AFA es su incursión en la ferretería Lombardi-Grondona, inaugurada en 1923 en Sarandí. A los 20 años debió abandonar los estudios en tercer año de ingeniería para cubrir en el emprendimiento familiar -es el mayor de seis hermanos- a su padre, un descendiente de genoveses afectado por una hemiplejia con parálisis que le causó la muerte a los 56 años. Allí conoció a la empleada Nélida Pariani, que luego sería su esposa con quién tendría tres hijos: Liliana, Humberto y Julio, quienes le dieron seis nietos. Está convencido de que nada lo endureció más en la vida que el secuestro de su hijo Humberto en 1973, Durante nueve días se encargó de negociar con los secuestradores el pago del rescate y la liberación.



Pasa todas las mañanas por la ferretería y sus dos estaciones de servicio, una en Avellaneda y otra en Bernal. También es copropietario de las empresas Crucesita y Baprisud S.A., dedicadas al negocio de la construcción. A media tarde suele llegar a la AFA, a su despacho del tercer piso, que de tan despojado de equipamientos modernos ni siquiera tiene una computadora. Grondona es de la época en la que todo se solucionaba sin tanta asistencia de la tecnología. Le alcanza con el teléfono, los informes de sus allegados y los encuentros personales.



Con los distintos gobiernos nacionales que fueron contemporáneos a su gestión, Grondona aplicó la política de la moderación: evitó tanto ser un reaccionario como caer en fuertes maridajes circunstanciales que pudieran hipotecarle el futuro. Así sobrevivió a gobiernos de signo militar, radical, peronista y aliancista. Cuando asumió Carlos Menem en 1989, algunos dirigentes futbolísticos con vinculaciones con el justicialismo urdieron un plan para desestabilizarlo, que no llegó a mayores por la intervención de Eduardo Duhalde, a cuyos oídos había llegado la condición de “intocable” que tenía Grondona para Havelange. Hizo toda una demostración de firmeza para mantener a Carlos Bilardo en los meses previos al Mundial 86, cuando desde la Secretaría de Deportes se montó más de un operativo para quedarse con la cabeza del técnico. Luego disfrutó del título en México con la satisfacción incomparable del que saca a flote una causa perdida.



Para evitar suspicacias, adoptó como norma no ir a la cancha en los partidos del campeonato local. Debe esforzar su memoria para recordar cuándo fue la última vez que observó un encuentro doméstico: “Fue un Independiente-Tigre de 1980, el día que debutó (Néstor) Clausen. Era presidente de Independiente con licencia”.



Con un anillo de oro macizo con la inscripción de “Todo pasa”, Grondona no se arrepiente de que su última visita a un cine haya sido en 1956, para ver “Lo que el viento se llevó”. Sólo cuestiones protocolares relacionadas con su investidura lo llevaron a presenciar la película “Héroes”, un documental sobre los campeones mundiales de 1986.



Quién es



Julio Humberto Grondona nació en Avellaneda el 18 de septiembre de 1931. Desde entonces vive en Sarandí, donde posee una ferretería que heredó de su padre. Está casado desde los 24 años con Nélida Pariani, con quien tuvo tres hijos: Liliana, Humberto (director técnico) y Julio (presidente de Arsenal).



Fundó el club Arsenal, fue presidente de Independiente (1976/79) y desde 1979 es el titular de la Asociación del Fútbol Argentino, cargo en el que fue reelegido en seis oportunidades. A partir de 1988 ocupa una de las vicepresidencias de la FIFA. Durante su gestión, el seleccionado argentino obtuvo el Mundial 1986, las copas América 1991 y 1993, la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004; el seleccionado Sub 20 ganó los títulos mundiales de 1979, 1995, 1997 y 2001. En 1989 inauguró en Ezeiza, en terrenos otorgados por el Estado en concesión durante 30 años, el predio de 600 hectáreas para entrenamiento y concentración de los seleccionados.

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